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Música Clásica y ópera de Classissima

Natalie Dessay

sábado 22 de julio de 2017


Ópera Perú

9 de abril

Sociedad Filarmónica de Lima inicia temporada 2016

Ópera Perú La Sinfónica del Estado de Siberia inaugura el IV Ciclo Sinfónico en el Gran Teatro Nacional. TEMPORADA DE ABONOLa Sociedad Filarmónica de Lima, la institución musical más antigua del país acorde a los tiempo se ha revitalizado y lucha por mantener un espíritu joven como lo vienen demostrando las atractivas y nutridas carteleras musical de los últimos años, que ha decir de los prestigiosos artistas invitados, está a la altura de los mejores escenarios del mundo.En el último quinquenio nos han visitado, por primera vez, gracias a la SFL reconocidas figuras de fama mundial quienes han alternado con jóvenes estrellas de la música. Así recibimos a Jordi Savall, Midori, Joshua Bell, Andras Schiff, Phillipe Jaroussky, Vladimir Ashkenazy, Daniel Hope, Maxim Vengerov, Ray Chen, Michel Legrand, Natalie Dessay, Evgeny Kissin, David Fray, Daniel Müller Schott, Alessio Bax, Sam Haywood, Esther Yoo, Lara St. John, Xiaying Wang.A partir de la existencia del Gran Teatro Nacional, desde el año 2013, la Sociedad Filarmónica tuvo la gran iniciativa de iniciar un ciclo Sinfónico que este año llega a su cuarta edición, habiendo presentado ya a agrupaciones como la Bach Akademie Stuttgart, Academy of St. Martin in the Fields, la Orquesta Filarmónica Juvenil de Viena, Orquesta Sinfónica de Lituania, Orquesta Sinfónica de Bucarest y las legendarias Orquestas Filarmónica de Israel y la Filarmonía de Londres. ESTRELLAS DE LA TEMPORADA 2016Este año la centenaria Sociedad Filarmónica de Lima inicia sus actividades con la tradicional Temporada de Abono en el Auditorio Santa Ursula que una vez más privilegia la música de cámara a través de dúos, trios, cuarteto y ensembles.Entre los invitados figuran: la afamada Venice Baroque Orchestra con  el prestigioso mandolinista Avi Avital como solista.Asimismo nos visitarán el Cuarteto norteamericano Attaca, las hermanas (mellizas) Cristina y Michele Naughton que conforman un prestigioso dúo de piano, el Faurè Quartet, la pianista coreana Chloe Mun, reciente ganadora del Concurso Ferruccio Busoni; el Mozart Quartet, el retorno de los notables violinistas Lara St. John y Ray Chen, entre otros. IV CICLO SINFÓNICO EN EL GTNEl Gran Teatro Nacional será escenario de la cuarta edición del Ciclo Sinfónico que se inaugura el 30 de abril con la afamada Siberian State Symphony Orchestra dirigida por Vladimir Lande y con el legendario Andrei Gavrilov en el piano.El segundo concierto será el sábado 7 de mayo a cargo de la Basel Chamber Orquesta teniendo como solista a gran violinista Daniel Hope. El martes 14 junio los Virtuosos de Praga protagonizarán el tercer concierto y para cerrar el ciclo viene la prestigiosa Tel Aviv Soloits dirigida por Barak Tal y Mischa Maisky en el chelo.CONCIERTO EXTRAORDINARIOPor segunda vez y a pedido del público vuelve para ofrecer el, lunes 15 de agosto del 2016, la legendaria Orquesta Filarmónica de Israel (IPO) un Concierto Extraordinario fuera de abono. Como se recuerda se trata de la orquesta sinfónica más importante de Israel y está considerada como una de las mejores orquestas de Asia y del mundo. Originalmente llamada Orquesta de Palestina,fue fundada por el violinista Bronisław Huberman en 1936, en un periodo en el cual muchos músicos judíos eran despedidos de las orquestas europeas. Su concierto inaugural tuvo lugar en Tel Aviv el 26 de diciembre de 1936, y fue dirigida por Arturo Toscanini.La IPO realiza frecuentes giras internacionales, y ha invitado a varios de los más grandes directores de orquesta del mundo. Particularmente asociados con la orquesta son los directores Leonard Bernstein y Zubin Mehta. El primero mantuvo lazos estrechos con la orquesta desde 1947, mientras que el último sirvió como su Consejero Musical desde 1968. En 1977, Mehta fue nombrado Director Musical y en 1981, Director Musical Vitalicio. AL ENCUENTRO DE MUSICOS PERUANOS IICabe destacar que con el objetivo de seguir apoyando a los jóvenes músicos locales este año se realizará en el mes de julio y en el marco de la temporada de abono la segunda edición del breve ciclo Al Encuentro de Músicos Peruanos que reúne a jóvenes artistas peruanos que desarrollan su carrera fuera del país. Entre los  convocados este año figuran: Daniel Cueto (flauta), Varinia Oyola (violìn), Andrés Prado, entre otros. Ellos alternarán con los mejores alumnos seleccionados por el Conservatorio Nacional de Música y algunos artistas extranjeros invitados como Mircea Gogoncea. VENTA DE ENTRADAS Y ABONOS Como ya es tradicional desde hace varias décadas la Sociedad Filarmónica mantiene su sistema de abono que le brinda al público aficionado la posibilidad de obtener entradas para todos los conciertos a un costo menor que si las comprara individualmente. Además de tener la misma ubicación para todos los  conciertos, recibir -al final de la temporada-  las  Memoria Gráfica y Musical, invitación para el V Ciclo La Música en el Cine e ingreso libre a los conciertos regalo.De acuerdo a su preferencia el público puede adquirir el abono para los conciertos de Auditorio Santa Ursula o para el Ciclo Sinfónico en el Gran Teatro Nacional. También tiene la posibilidad de acceder a los 2 abonos bajo la modalidad de ABONO DÚO que significa tener un descuento especial.La venta de abonos y entradas se lleva a cabo realiza en TELETICKET y como siempre considera precios especiales para estudiantes, docente, jubilados y público en general. Asimismo precios corporativos. Para mayor  información puede llamar a los teléfonos 4457395 - 2426396 ó escribir a informes@sociedadfilarmonica.com.pe. 

MIAMI ☼ CLÁSICA

6 de junio

Schubert & Dessay, cantos de un pájaro herido

Quien la haya visto en escena no puede olvidarla. En la década del 90 y principios del siglo XXI, Natalie Dessay, actriz-cantante de raza y una soprano canario de agilidad pasmosa demostró… Sigue leyendo →




Ipromesisposi

4 de marzo

Orff: Carmina Burana

Carmina Burana son una serie de cantiones profanae, una colección de poemas latinos mezclados con versos germánicos, morales y satíricos, blasfemos y heréticos, chanzas clericales y canciones de amor lascivas y cortesanas, de autores anónimos del S. XIII (los goliardos hoy en día llevarían rastas y serían llamados radicales antisistema), familiares no sólo con la mitología y retóricas clásicas, sino también con el folkclore y las danzas rurales. A partir de la universalidad de su contenido, Carl Orff (1895-1982) hace emerger imágenes y personajes, y los lleva a actuar en una coreografía gráfica y simbólica, como marionetas del teatro del mundo a todas las escalas, manejados sus hilos por la diosa Fortuna. A través de la audaz simplicidad del vigor rítmico y de la construcción estática (predominantemente diatónica, modal, casi salmódica, y descartando contrapunto o desarrollo temático en las repeticiones, a veces meramente traspuestas a otras claves), Orff consigue la regresión de la orquesta moderna a un estado primitivo de gran impacto: en la variedad de cortas escenas va insertando contrastes dinámicos, polirritmias y ostinatos de teatralidad hedonista y sensualidad pagana. Todo ello impregnado del concepto central en el corpus educacional de Orff: la controlada cacofonía percusiva que subraya la corporeidad en la música. La Cantata escénica para tres voces (atormentadas en sus tesituras), coro y orquesta (1936) se articula en 3 secciones precedidas de un pilar estructural que invoca la impotencia humana sobre el control del destino. 1. Primo Vere: Imagenería pastoral sobre la renovación estacional, avanzando hacia una visión retozona del amor.2. In Taberna: Bulliciosa atmósfera ensalzando las virtudes del alcohol.3. Cour d’Amours: Glosa las glorias del amor cortesano tamizándolo con un erotismo explícito.El regreso de O Fortuna redondea como cierre inteligente y antiromántico recordando que belleza, pasión y naturaleza están a merced de veleidosas, inescrutables y eternas leyes fuera del alcance humano. Orff es esencialmente un hombre de teatro en su concepto clásico como comunión de tono, palabra y gesto: La musica nace y está sujeta al texto. Aunque Carmina Burana está subtitulado “atque imaginibus magicis” lo importante es el texto, irónicamente en un lenguaje muerto, que ya (casi) nadie puede leer hoy, pero que transmite su espíritu de manera mágica: Una sombría e intensa soledad, un vacío espiritual, y una especie de desesperación anhelante y compulsiva en búsqueda del placer. Situación ¿medieval o contemporánea? 50 lossless recordings of Orff Carmina Burana (Magnet link) Link to the torrent file "Recibí la invitación para grabar la obra y con este motivo viajé para encontrarme con Carl Orff. Fue durante una producción que se hacía en Stuttgart, y un par de días nos juntamos en el hotel para hablar sobre la partitura. Le pregunté y le señalé muchas cosas: 'Esto creo que es una nota falsa... ¿o lo quiere así?' Y decía él: '¡Claro que es falsa, desde luego, necesariamente tenemos que corregirla'... De hecho, durante estas amistosas conversaciones le llamé la atención sobre ocho o nueve notas falsas que había encontrado y que, de este modo, fueron corregidas en la siguiente edición de la partitura”. Asi recordaba el maestro Rafael Frühbeck de Burgos el encuentro con el compositor en 1965. Siendo los tempi muy amplios, articulación y fraseo parecen enteramente adecuados y sinceros, aún siendo idiosincráticos, fulgurantes y virulentamente teatrales, como la orgiástica Floret silva, con la sapiencia rítmica de una jota, o como la lenta Tanz, que permite resaltar la sencillez de la textura y la potencia de los metales de la New Philharmonia Orchestra. Además reúne una colosal (y singular) cohorte de solistas: la radiante Lucia Popp, soprano líricamente aniñada, sensual en su exquisito timbre, aporcelanado hasta las cimas; Gerhard Unger, tenor tragicómico a la par de la vacilante introducción orquestal en Olim lacus colueram; y los dos(!) barítonos que usa para resolver el problema de la extensa tesitura: Raymond Wolansly rossinianamente abandonado en Estuans interius; y el asombroso John Noble en el verdadero tour-de-force que supone Dies, Nox et Omnia para el cantante, que debe abarcar tres registros. Buen trabajo coral (Wandsworth School Boys' Choir, New Philharmonia Chorus), rigurosamente descontrolado (In taberna quando sumus) y de palpable lascivia barbárica (Tempus est iocundum). Una cálida y atmósferica perspectiva ha sobrevivido a una pésima remasterización, con agudos chirriantes y saturación ocasional (EMI) donde de manera generalizada los pianos proponen el ritmo. Eugen Jochum nos da la bienvenida al obsceno y a menudo drolático Cabaret Berlín, donde la caracterización teatral es inigualable: Gundula Janowitz, soprano dulce y seductora aunque algo forzada en la coloratura hacia el Re alto en el rompedor Dulcissime, y luz pura y controlada en la línea suspendida del Stetit Puella; Gerhard Stolze, tenor con bello falsete en Olim lacus colueram, idealmente escandaloso y vulgar como el desventurado cisne; Dietrich Fischer-Dieskau, barítono quizás demasiado ligero para el rol, al límite de su tesitura en las escenas de taberna, permite aflorar su refinada vena liederista en las secciones líricas (un Omina Sol temperat suave y pulido, absolutamente fluido), sacrificando su melosa cualidad tímbrica en aras de la narrativa, casi irreconocible en la sátira sobre la vida monástica Ego sum abbas. La percusión de la Deutsche Oper Berlin exhibe su centelleante ritmo en el doble coro Veni, veni, venias, los metales ocasionalmente inestables (Tanz); el color instrumental y vocal es variado e imaginativo especialmente en articulación y agógica (algo esencial en una partitura tan mecanicista) en la exploración de las repeticiones, las matizadas alteraciones dinámicas (In taberna quando sumus). Poderoso trabajo coral, cristalino y fuertemente personalizado, incisivo y robusto, donde las voces se distinguen unas de otras en vez de estar unánimente empastadas, con el grado justo de jubileo rústico y folklórico (picante el pequeño coro en Chramer). Angelical y efectivo el Schtineberger Boys’ Choir en su pequeño rol. La edición Originals suena mejor que nunca, espaciosa, recia y profunda (DG, 1967). El flujo jazzístico del tempo es la singularidad esencial de la lectura laboriosa y comedida de André Previn: a partir del relajamiento y la laxitud, no dramatiza ni aún cuando la partitura lo demanda. Previn compone unas texturas rudas y descaradas para una London Symphony Orchestra en gran forma (tuba abrasadora en In taberna), y maneja con fervor el corpulento London Symphony Orchestra Chorus (si bien transfigura el pequeño coro de Chramer en un casto villancico), y el St. Clement Danes Grammar School Boys' Choir, cuya juvenil contribución paladea con inhibida unción Tempus est iocundum. Solistas correctos: Sheila Armstrong, soprano expresivamente afectuosa pero de escasa vocalización, bamboleante entonación y tirante en el Re alto de Dulcissime; Gerald English, tenor sin exageración (ni excesiva imaginación) en su traicionero lamento; Thomas Allen, barítono de voz firme, pero blando en el carácter (un abad poco triunfante sobre los tableros de juegos, o en la stravinskiana Circa mea pectora). Grabación de gran detalle interno y excelentemente equilibrada en su tímbrica, con los coros cercanos y carnosos en su situación antifonal (EMI, 1974), que distando de lo referencial, es preferible a su posterior acercamiento con la Wiener Philharmoniker (DG, 1993). Michael Tilson Thomas subraya obsesivo los aspectos modernistas (incluso futuristas) de la partitura desde las extremas e inesperadas fluctuaciones de tempo: en In taberna o en Circa mea pectora la salvaje velocidad fuerza al coro a una pelea circense para mantener el ritmo, mientras Dies, Nox et Omnia o In trutina pierden perfume lírico a esta lentitud. Extraordinario plantel solista: Judith Blegen, de excitado abandono en sus solos (escuchar como se zafa hábilmente de los intervalos ascendentes en Stetit puella, o como sostiene la larguísima vocal al final de Amor volat undique); Kenneth Riegel, tenor que ofrece una diferenciada musicalidad al no recurrir al falseto; y Peter Binder, barítono de muy discreta pronunciación latina que rinde la belleza tonal al recurso dramático (impredecible su hedonismo en Ego sum abbas). La disciplina de sus coros (relamidos) asociados (The Cleveland Orchestra Chorus, the Cleveland Orchestra Boys Choir, situados al fondo), complementa la precisión quirúrgica de The Cleveland Orchestra. Toma sonora apabullante en la portentosa densidad de los graves, pero perpetrada anti-naturalmente para el sistema cuadrafónico con una mezcla artificial de microfonía, que resalta cierta instrumentación inusual, por ejemplo, el piano en los acordes iniciales, o los glockenspiels en el herético Ave formosissima (Sony, 1974). Riccardo Muti supone la opción extrovertida, con explosivos contrastes no sólo dinámicos, sino también de tempo. Volátil en los ritmos vivos y con gran imaginación y profundidad en las secciones líricas, Muti sabe acumular tensión como ningún otro. Sigue la mayoría de las innumerables instrucciones de la partitura, aunque no todas. Trío solista desigual: Arleen Augér, soprano perfecta para el rol, tersa y atractiva, reposada en In trutina, milagrosa en Dulcissime, con mínima pérdida de esmalte en la cumbre, un verdadero éxtasis suspendido y delirante; John van Kesteren, tenor ligeramente atiplado y con dificultades en el registro alto, modera la comedia del asado; y Jonathan Summers, dulce barítono de poderío y carácter marcado pero nunca exagerado (su integración con la orquesta en Estuans interius consigue una palpitante comunión). El Philharmonia Chorus suena verdiano en su masividad coral en terceras en Floret silva nobilis, y el Southend Boy's Choir canta con un desconcertante grado de erotismo. Multicolor, cruda, con marcados clímax y áreas de reposo, la prestación de la Philharmonia Orchestra (atención a los metales en O Fortuna o en Were diu werlt alle min). Una toma sonora corpórea pero lastrada por una mala edición digital ha dado lugar a un sonido instrumental vago y velado (EMI, 1980). El adventista Herbert Blomstedt conjuga vibrante y enérgico pero apolíneamente mesurado (por no decir excesivamente higiénico) en sus ritmos. Concentrado en el detalle, elimina la repetitividad insuflando algo nuevo (dinámica o texturalmente) en cada reprise, y logra, a pesar de ello, que la cantata sea estructuralmente coherente. La San Francisco Symphony Orchestra exhibe su impecable ejecución: escúchese el delicioso equilibrio tímbrico en Chramer o la inhumana precisión de los metales en Fortune plango vulnera, Tanz, o Ave, formosissima que nunca ha sonado tan espaciosa; sin embargo es chocante como enlaza sin cesura las estrofas en Ecce gratum, obviando el silencio de negra entre estrofas. El trío vocal es imaginativo en el desarrollo de sus partes: Lynne Dawson evoluciona desde la inocencia, sencillez y naturalidad hasta la arrebatadora desinhibición al final de su rol, con firme control vocal aunque pierde esmalte y seguridad en la tesitura alta; John Daniecki colorea su timbre tenoril de manera diferenciada desde su remembranza en libertad hasta su emplatado; el inusual matiz oscuro y untuoso de Kevin McMillan (lástima de escaso fiato) pasa del deseo lujurioso al lamento histriónico en Tempus est iocundum. El empaste de los tres conjuntos corales de San Francisco (Girls Chorus, Boys Chorus, y Symphony Chorus) es, quizás, demasiado bruñido. Espectacular grabación (Decca, 1988) que sitúa a los solistas distantes en la perspectiva. Superando su previa lectura con Boston (RCA, 1969), Seiji Ozawa equilibra la vulgaridad con la elegancia y captura el espíritu de la composición con naturalidad (salvo en el velocísimo O Fortuna, que pierde el aroma amenazante, y en la cuadriculada y solemne castidad fraternal del Si puer cum puellula). La Berliner Philharmoniker poseía aún en 1988 la tersura karajanizante (escúchese el obligatto de flautas y obóes en Amor volat undique, o la espléndida fanfarria en Were diu Werlt alle min). Comparado con su masivo sonido, destaca la ligereza e incisividad en la articulación del aporte coral japonés (Shinyukai Choir, Knabenchor des Staats und Domchores Berlin): la ingenuidad en la serie primaveral, el refinamiento del semicoro en la contrastante secuencia Reie. El exquisito control vocal de Edita Gruberova brilla conmovedor en la indecisión de In trutina, aunque su decepcionante canto en Dulcissime rompe el encanto seductor; John Aler exhibe con franqueza su poderío en el falsetto, y Thomas Hampson se luce en un Omnia Sol temperat peligrosamente lento, vigoroso en la cantilena de la taberna, e impresionante como impenitente abad, con la adicción de una percusión cataclísmica. Distante grabación, realística en su despliegue (Philips).  El empleo de fuerzas masivas refuerza la noción sinfónica adoptada por Christian Thielemann, de tímbrica y colores straussianos (In trutina): Hiper-refinado en la riqueza sonora, concentrado en el flujo orgánico a gran escala, unifica un arco dramático de concepto mítico-teutónico bajo una arquitectura épica y neo-pagana digna de la Gran Alemania. Por tanto no puedo estar de acuerdo con (parte de) la crítica británica en que Thielemann ha intentado recuperar el clásico de Jochum a partir del mismo coro y orquesta, y similar elección de tempi en las secciones rápidas: la diferencia se da en las escenas lentas, siguiendo la marcación molto flessibile de la partitura (evocativo y poético en la tranquila danza instrumental Reie). La pronunciación cristaliana y empastada de las fuerzas corales (Baritone Chor Und Orcherster Der Deutschen Oper Berlin Knabenchor Berlin) deja sin embargo un aroma intenso y terreno. Acertados solistas: Christiane Oelze, soprano de timbre adorable y musculoso (aunque no llegue a lo más alto y no muestre mucho fiato); David Kuebler domina la tesitura alta, más lamentoso que irónico; y Simon Keenlyside es un robusto barítono de soberbios sol altos en la embriagada Estuans interius y acusado rubato en las cadenzas en falseto de Dies, Nox et Omnia. La grabación resalta una espaciosidad resonante, con definición de los contrastes antifonales, aunque los coros suenan moderadamente lejanos –esta sí, una concesión al modelo de 1967– (DG, 1999). La Berliner Philharmoniker no tiene ya el lustre de la época Ozawa (Karajan padawan), pero la transparencia textural y la robustez rítmica mecanicista logradas por Simon Rattle (que hace valer su formación como percusionista para enfatizar dicha sección) se ajustan perfectamente a la colorida orquestación, incluso a los veloces (y coherentes con el texto) tempi propuestos. Rattle impulsa con nervio rítmico refrescante e inexorable, y sigue con escrupuloso rigorismo las marcaciones del pentagrama: la prominencia al metal grave permite un perfil apropiado, incisivo y ligeramente vulgarizante a las furiosas síncopas en In taverna quando sumus. Los solistas están caricaturalmente expuestos, pero el amplio y cremoso vibrato de Sally Matthews hace una caracterización juvenil poco convincente (In trutina). Estupendos pero no ideales los masculinos: Lawrence Brownlee doloroso en su angustia ornitológica (sin palidecer en los agudos), y jocoso en su caracterización el oscuro barítono Christian Gerhaher, soberbio en sus variadas dinámicas ya sea en la auto-aversión o en el anhelo sexual, si bien pelea con la pronunciación latina y con la tesitura en falseto en la misteriosa imitación de balada sentimental que es Diex, nox et omnia. Disco realizado mezclando tres representaciones en directo a finales de 2004 (EMI) con dinámica contenida y tímbrica un tanto apagada aunque equilibrada entre masas instrumentales y corales (Rundfunkchor Berlin, Knaben des Staats und Domchors Berlin). Sin duda, la incorporación al catálogo más imaginativa de los últimos años ha sido la de Jos van Immerseel: Siguiendo la ortodoxia historicista los componentes de Anima Eterna Brugge aparcan sus instrumentos habituales y abrazan los más cercanos a la época y lugar de composición: bávaros del temprano siglo XX. Pero lo realmente importante es la concepción de la lectura: tribal, elemental en vez de sinfónica. Su modesto número de cuerdas (6.6.6.6) ofrece la posibilidad de desentrañar las inusuales texturas (flauta y celesta, tuba y contrabajo, etc., tan stravinskianas) dentro de la battaglia musical. Coherentemente los solistas no destacan por la potencia de sus voces, pero sí por su personalidad alejada de la retórica operática: Yeree Suh, soprano más introspectiva de lo habitual, que arrulla más que trina en Amor volat undique, y juega la baza de la fragilidad en In trutina; en su debe la inseguridad de las notas mantenidas en Stetit puella; Yves Saelenes emplea una efeciva técnica mixta que preserva su cualidad tenoril, y Thomas Bauer, polifacético y alejado del caricaturismo, ofrece la sinceridad de su melancolía en Omnia sol temperat. La magra suma del Collegium Vocale Gent (36 almas) a los 15 chicos del Schola Cantorum Cantate Domino permite una terrena articulación coral, claramente discernibles sus miembros. Algunos momentos a destacar: el especiado acompañamiento al falso cantus firmus en Veris leta facies; la bucólica elegancia de Floret silva, a un paso de la inevitable siesta; la deliciosa danza con que arranca Reie y el posterior combate verbal en Swaz hie gat umbe; la transparencia madrigalesca de los tres tenores en Si puer cum puellula. ¡Y el flautista respeta las marcas de fraseo (no por necesidad de respiración) en Chume, Chum Geselle Min! Sensacional grabación en vivo (ZigZag, 2014) que acentúa la primitivez rústica instrumental. Y permite discernir en el tumulto la presencia independiente de los percusionistas (el muy lento Ecce gratum). No me resisto a citar someramente otras dos lecturas que bien vale la pena escuchar:Gunter Wand escoge la opción dionisíaca cuyo maximalismo textural transforma la cantata escénica en cinematografía expresionista ayudada por la toma de concierto público (Hänssler, 1984).Y Michel Plasson, con su interesante trío solista: Natalie Dessay, deslumbrante en sus solos cristalinos; el ya reseñado Thomas Hampson; y Gerard Lesne, cuya tímbrica de contratenor se adapta perfectamente al canto del cisne, ofreciendo una fantástica actuación teatral (EMI, 1994). La erótico-festiva puesta en escena filmada por Jean Pierre Ponnelle despliega toda su fantasía a partir de la grabación dirigida por Kurt Eichhorn en 1973 (RCA). Adicionalmente se añade una entrevista con el compositor (en alemán y subtítulos en inglés) en la que, sobre fascinantes fotografías de otra época, Orff cuenta episodios claves de su niñez en su desarrollo como músico y hombre de teatro. DVD rip (720p).



Ópera Perú

2 de febrero

Sociedad Filarmónica celebra 109 años

(DIfusión SFL) La centenaria Sociedad Filarmónica de Lima, renueva  cada año y, últimamente de manera más intensa, los objetivos que desde 1907 impulsaron a sus fundadores, un grupo de amantes de la música a reunir esfuerzos y voluntades para sacar adelante un programa que sirviera de nexo entre los grandes compositores e intérpretes de la música clásica y el público limeño.La Sociedad Filarmónica de Lima, la institución musical más antigua del país acorde a los tiempo se ha revitalizado y lucha por mantener un espíritu joven como lo vienen demostrando las atractivas y nutridas carteleras musical de los últimos años, que ha decir de los prestigiosos artistas invitados, está a la altura de los mejores escenarios del mundo.En el último quinquenio nos han visitado, por primera vez, gracias a la SFL reconocidas figuras de fama mundial quienes han alternado con jóvenes estrellas de la música. Así recibimos a Jordi Savall, Midori, Joshua Bell, András Schiff, Phillipe Jaroussky, Vladimir Ashkenazy, Daniel Hope, Maxim Vengerov, Ray Chen, Michel Legrand, Natalie Dessay, Evgeny Kissin, David Fray, Daniel Müller-Schott, Alessio Bax, Sam Haywood, Esther Yoo, Lara St. John, Xiaying Wang.A partir de la existencia del Gran Teatro Nacional, desde el 2013, la Sociedad Filarmónica tuvo la gran iniciativa de iniciar un ciclo Sinfónico que este año llega a su cuarta edición, habiendo presentado ya a agrupaciones como la BachAkademie Stuttgart, Academy of St. Martin in the Fields, la Orquesta Filarmónica Juvenil de Viena, Orquesta Sinfónica de Lituania, Orquesta Sinfónica de Bucarest y las legendarias Orquestas Filarmónica de Israel y la Filarmonía de Londres. TEMPORADA 2016Este año la centenaria Sociedad Filarmónica de Lima inicia sus actividades con la tradicional Temporada de Abono en el Auditorio Santa Ursula que, una vez más privilegia la música de cámara a través de dúos, trios, cuartetos y conjuntos de cámara. Entre los invitados figuran: la afamada Venice Barroque Orqchestra con  el prestigioso mandolinista Avi Avital como solista, el Cuarteto norteamericano Attaca, las hermanas (mellizas) Cristina y Michele Naughton que conforman un prestigioso dúo de piano, el Faurè Quartet, la pianista coreana Chloe Mun, reciente ganadora del Concurso Ferruccio Busoni, el Mozart Quartet, el retorno de los notables violinistas Lara St. John y Ray Chen, entre otros.El Gran Teatro Nacional será escenario de la cuarta edición del Ciclo Sinfónico que se inaugura el 30 de abril con la Orquesta Sinfónica de San Petersburgo dirigida por Vladimir Lande y con Andrei Gavrilov en el piano; la Basel Chamber Orquesta con el gran violinista Daniel Hope como solista; los Virtuosos de Praga y la Tel Aviv Soloits dirigida por Barak Tal y Mischa Maisky.Por segunda vez y a pedido del público vuelve para ofrecer el, 15 de agosto del 2016, la legendaria Orquesta Filarmónica de Israel en un concierto extraordinario fuera de abono. Como se recuerda se trata de la orquesta sinfónica más importante de Israel y está considerada como una de las mejores orquestas de Asia y del mundo. Originalmente llamada Orquesta de Palestina, fue fundada por el violinista Bronisław Huberman en 1936, en un periodo en el cual muchos músicos judíos eran despedidos de las orquestas europeas. Su concierto inaugural tuvo lugar en Tel Aviv el 26 de diciembre de 1936, y fue dirigida por Arturo Toscanini. La IPO realiza frecuentes giras internacionales, y ha invitado a varios de los más grandes directores de orquesta del mundo. Particularmente asociados con la orquesta son los directores Leonard Bernstein y Zubin Mehta. El primero mantuvo lazos estrechos con la orquesta desde 1947, mientras que el último sirvió como su Consejero Musical desde 1968. En 1977, Mehta fue nombrado Director Musical y en 1981, Director Musical Vitalicio. Luego de grandes esfuerzo la Sociedad Filarmónica de Lima logró traer por primera vez a la IPO en el 2013, un hito en el historia musical del país. AL ENCUENTRO DE MUSICOS PERUANOS IICabe destacar que con el objetivo de seguir apoyando a los jóvenes músicos locales este año se realizará en el mes de julio y en el marco de la temporada de abono la segunda edición del breve ciclo Al Encuentro de Músicos Peruanos que reúne a jóvenes artistas peruanos que desarrollan su carrera fuera del país, entre los  convocados este año estásn Daniel Cueto (flauta), Taide Prieto (chelo), Andrés Prado, entre otros. Ellos alternarán con los mejores alumnos seleccionados por el Conservatorio Nacional de Música y algunos artistas extranjeros invitados como Mircea Gogoncea y Francizco Fernandez.VENTA DE ABONOSComo ya es tradicional desde hace varias décadas la Sociedad Filarmónica mantiene su sistema de abono que le brinda al público aficionado la posibilidad de obtener entradas para todos los conciertos a un costo menor que si las comprara de manera individual. Además de tener la misma ubicación para todos los  conciertos, recibir -al final de la temporada-  las  Memoria Gráfica y Musical, invitación para el V Ciclo La Música en el Cine e ingreso libre a los conciertos regalo.De acuerdo a su preferencia el público puede adquirir abonos sólo para los conciertos de Auditorio Santa Úrsula o abonos solo para el Ciclo Sinfónico en el Gran Teatro Nacional. También tiene la posibilidad de acceder a los 2 abonos bajo la modalidad de ABONO DÚO que significa tener un descuento especial que se mantendrá hasta el 31 de marzo. La venta de abonos se inicia en TELETICKET desde el lunes 8 de febrero y como siempre considera precios especiales para estudiantes, docentes, jubilados y público en general. Asimismo precios corporativos a partir de 10. Para mayor información puede llamar al 4457395 - 2426396 de lunes a viernes de 9 a.m. a 1 p.m. y de 3 a 5 p.m. ó escribir a informes@sociedadfilarmonica.com.pe

Natalie Dessay

Natalie Dessay (19 de abril de 1965) es una soprano francesa. Como soprano ligera coloratura, la más famosa cantante de ópera emergida de Francia desde Régine Crespin y sucesora de sopranos gálicas lírico-ligeras como Mado Robin y Mady Mesplé. Famosa por su compromiso escénico y su talento actoral, en la primera parte de su carrera se ha cimentado en roles de soprano ligera, gracias a la facilidad en el registro sobreagudo (que alcanza el LA de la quinta octava), pero enseguida ha extendido su repertorio a roles más dramáticos. Su verdadero nombre es Nathalie Dessaix. Quitó la h de su nombre en honor a Natalie Wood cuando era estudiante, más tarde cambió su apellido para simplificarlo.



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Natalie Dessay - Interview 2

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Natalie Dessay »

Grandes cantantes de ópera

Cleopatra Giulio Cesare Lucia Di Lammermoor Pelleas Mozart

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